Noticias de politica
¿Por qué la Unión Europea no pone coto a las actuaciones de las oscuras
agencias de rating que atacan Europa? ¿Por qué la casta política europea solo
gime y se lamenta, pero no reacciona? A estas alturas deberían saber que no
pueden comprarles jamás un coche usado, parafraseando el dicho popular, porque
no son nada fiables. Nada. Y lo han demostrado ampliamente.
Esas agencias ocupan las portadas de Europa desde hace meses con titulares como
“Rebajan la calificación al fondo de rescate de la UE; las agencias rebajan la
calificación de España e Italia; amenazan con rebajar la calificación de España
si no se aprueba pronto la reforma laboral; las agencias dan un hachazo a los
países del euro...”. El resultado es un severo agravamiento de la denominada
crisis de la eurozona. Y lo más grave, sin fundamentos dignos de tal nombre.
En teoría, Standard & Poor’s, Fitch y Moody’s indican la seriedad y solvencia
económica de grandes empresas y estados que emiten títulos o bonos de deuda. En
teoría también, sus calificaciones asesoran a los grandes inversores que compran
esos títulos, bonos u otros productos de deuda para que sepan si les costará
cobrar o no los intereses y recuperar el capital invertido. En teoría.
Pero lo cierto es que, como asesoras de solvencia económica, esas agencias de
rating son un desastre, al otorgar la máxima calificación de solvencia a
empresas que han quebrado 48 horas después. La banca Lehman Brothers, por
ejemplo, se hundió irremisiblemente con la máxima calificación otorgada por esas
agencias. Tampoco vieron venir ni de lejos la crisis de 1997; en 2001, cuatro
días antes de la quiebra de la poderosa estadounidense Enron, aún le otorgaban
una calificación de solvencia muy positiva, y menos aún se enteraron de la
toxicidad de las hipotecas basura hasta que les explotaron en los morros y
desataron la peor crisis económica en casi un siglo. Y no se percataron de que
los títulos de deuda griegos no eran fiables, considerándolos inversiones de
primer orden hasta el último minuto. ¿Cuántos ejemplos más son necesarios para
dejar claro que no hacen bien su teórico trabajo?
Podemos concluir por tanto que esas agencias son incompetentes e incapacitadas.
Pero hay más. William J. Harrington, que fue vicepresidente de Moody’s, elaboró
un informe de 78 páginas que envió a la SEC (autoridad que vigila el mundo de la
bolsa y las inversiones financieras en EEUU). En dicho informe denuncia que
Moody’s impone a los analistas que den a los clientes de la agencia las
calificaciones positivas que quieran, para que no se vayan a otras agencias. Y
Yuri Yoshizawa, director de Derivados de Moody’s, declaró ante la Subcomisión
financiera del Senado de EEUU que en la empresa había compraventa de
calificaciones. Es decir, además, prostituidos.
En realidad, como denuncia el filósofo Bernard-Henri Lévy, las tres agencias de
rating son un inaceptable oligopolio en la calificación de solvencia de las
inversiones financieras. Pero además esas agencias son incompetentes y
deshonestas como se ha podido ver. Corruptas también, como denuncia el
catedrático de economía Albert Recio. Por esas razones, en España, Italia y
otros países europeos se han presentado querellas criminales contra las nefastas
actuaciones de las agencias de rating. En Italia, agentes de la policía contra
delitos fiscales han registrado recientemente las oficinas de Standard & Poor’s
en Milán en busca de documentación sobre sus muy discutibles y oscuras
decisiones. ¡Aleluya! Esperemos que cunda el ejemplo.
Las agencias de rating con sus calificaciones a la baja torpedean sin ningún
rigor ni análisis digno de tal nombre la credibilidad y solvencia de empresas y
estados. El resultado inicial, en el caso de los estados, es que suben los
intereses de los títulos y bonos de deuda soberana. Así crecen los beneficios de
bancos y grandes fondos que son los que compran deuda pública. Pero resulta que
hay una estrecha relación entre los accionistas de agencias de rating, bancos y
fondos de inversión, mezclados todos como en una melé de rugby. Algo huele a
podrido en el reino de esas agencias, ¿no?
Porque lo cierto es que las agencias de rating son juez y parte; incapaces,
deshonestas, incompetentes y oscuras... Habrá que hacer algo y cuanto antes,
mejor.
Xavier Caño Tamayo
Periodista y escritor
ccs@solidarios.org.es
Twitter: @CCS_Solidarios

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