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El avance neoliberal en America LatinaNoticias de politica
Por: Enrique Román


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6/3/2018 |

Sí, Donald Trump tendrá que oír fuertes alegatos contra el injerencismo redoblado en su gobierno, en la Cumbre de las Américas a celebrarse en Lima, en el próximo abril. Evo, Daniel, Sánchez Cerén, Nicolás Maduro - presente a pesar de todo - se harán cargo de dejar clara la indignación que el regreso a la más rancia política intervencionista provoca en América Latina.
Pero no será mucho el caso que el presidente estadounidense preste a sus argumentos. No es su costumbre. No es su estilo. No son sus intereses.
Y mucho menos cuando estará acompañado por una nueva hornada de gobernantes derechistas y otros simplemente conservadores, pero que dudarán mucho de hacerse eco de las denuncias.
La Cumbre será distinta no solo por el participante del gran país del Norte - pintoresco y circense -, sino por las ausencias, y por los sustitutos de los ausentes.
No estará Correa, no estará Dilma, no estará Cristina. Ni siquiera Michelle Bachelet.
Los vientos que soplaron a favor de las causas populares, y que hicieron que gobiernos conservadores acompañaran la tendencia progresista continental, no serán los que soplen en esta ocasión. América Latina está sufriendo un proceso regresivo, para beneficio del neoliberalismo y de los capitales que lo aprovechen, y para tranquilidad de Estados Unidos.
Muy ricos y muy corruptos
Macri, Kuczynski, Sebastián Piñera, Temer, todos ellos muy muy ricos, y varios de ellos acusados de ser muy muy corruptos, colaborarán para hacerle más llevadera a Trump la confrontación con la izquierda aun en el poder en varios países latinoamericanos.
En algún lugar de la sala, se sentará entusiasta Almagro, probablemente el más amaestrado de los secretarios generales de la OEA en los últimos decenios. Su macabra ejecutoria ha vuelto a cubrir al organismo regional de un patético velo de servilismo neocolonial.
El recién estrenado Grupo de Lima acometerá su peligroso hostigamiento contra Venezuela.
No son admiradores de Donald Trump. Son reaccionarios, pero son inteligentes. Lo que sucede es que con ellos ocurre lo mismo que con el Partido Republicano. Trump no era, ni es, republicano. El Partido no lo quería como candidato. Pero, en un giro inaudito de los que a veces ocurren en política, fue candidato y ganó. Y el Grand Old Party decidió aprovecharse de su presidencia para echar a correr su reaccionaria agenda política. En eso está.
Algo similar hace la derecha latinoamericana, desmontando una década y más de políticas sociales, de reducción de la pobreza, de elevación de los niveles sanitarios, de extensión de la educación a los sectores tradicionalmente marginados de estas sociedades.
En algunos lugares la propia izquierda, o lo que aún se llama izquierda, se ha encargado de hacerle el trabajo a las oligarquías, como es el caso de Ecuador.
En otros el asunto no está decidido. Una gran diferencia podría marcarla México, una de las mayores economías del continente, pero sobre todo un país del que Latinoamérica se ha sentido históricamente orgullosa. No solo por su importante aporte cultural - desde las épocas precolombinas - y su potente intelectualidad, sino por su ejemplar nacionalismo, forjado frente a la vecindad peligrosa con Estados Unidos.
Allí, en uno de los momentos más críticos del gran país, lleno de brillos, pero también de sombras, de excelencias y de atroces desigualdades, la propuesta nacionalista y de izquierda de Andrés López Obrador se abre paso como favorita en todas las encuestas.
Pero la política mexicana es muy dura. Las fuerzas que temen a la victoria de AMLO harán lo humano, lo divino y lo malvado para evitar su triunfo.
El panorama es siniestro. Valga un solo botón de muestra: por otra de las razones inauditas que ocurren en política, el partido de los herederos de Lázaro Cárdenas, es decir, lo que en su momento fue símbolo del pensamiento progresista afincado en el recuerdo del glorioso progenitor, se ha aliado con el ala más reaccionaria de la política mexicana, el Partido Acción Nacional.
El análisis que falta
¿Qué ha ocurrido? Numerosos factores surgen en los múltiples análisis que intentan explicar el triste fenómeno de las masas favorecidas votando por los futuros verdugos de sus conquistas.
Sin agotar el tema, hay una verdad raigal. Los gobiernos populares, con un color más nítido o más desvaído, que accedieron al poder en los últimos años, tuvieron que ejercer el poder dentro de la arquitectura política heredada de quienes lo habían detentado históricamente.
Hay que volver a las viejas verdades. El estado liberal es por definición conservador - salvo rarísimas excepciones - y su organización está diseñada absolutamente para su permanente reproducción. Para que nada ocurra que socave sus basamentos.
Los gobiernos progresistas y revolucionarios han jugado con las reglas del contrario. Muchas veces ha sido este escenario el que ha limitado sus cambios y sus reformas, y cualquier alteración a estas reglas provoca el mayor escándalo internacional.
De lo cual se encarga un potente entramado de medios de comunicación, que desde siempre intenta hacerle la vida imposible al gobernante popular: entre los méritos más destacados de estos gobiernos ha estado gobernar bajo el fuego frontal de casi todos los medios de comunicación de sus países, algunos de ellos entreverado profundamente con las viejas oligarquías, como el caso de Globo en Brasil o de Clarín en Argentina.
Hay otros análisis. Rafael Correa, en un artículo al respecto, hablaba del consiguiente desgaste que el ejercicio del poder, con transformaciones importantes, pero siempre limitadas, y con tal viento en contra, ha traído para cada gobernante que ha intentado remover los cimientos de la explotación tradicional en sus países respectivos.
Y Correa se dolía, y es comprensible, de que muchos de los beneficiados por las políticas sociales y económicas implementadas, hayan virado sus intereses y sus opciones hacia la derecha. De que luego de salir de la pobreza y acceder a la clase media, hayan convertido en centro de sus preocupaciones el ascenso económico, y en modelo a imitar la sociedad estadounidense. O la imagen que de ella reciben.
La atención al progreso económico no se acompañó, con la misma efectividad, de la atención al progreso de las conciencias. Hemos formado consumidores, y no ciudadanos, se quejaba el intelectual brasileño Frei Betto.
Correa recuerda que el ascenso de las izquierdas coincidió con un ciclo ascendente en la economía del continente, favorecida por los altos precios de sus productos básicos de exportación. El ciclo se invirtió, y los gobiernos, además asediados desde afuera y desde adentro y por el sistema de medios afines a la oligarquía, pagaron por culpas ajenas.
Dice Correa: "El problema es que, para la gente común, poco importan estos análisis económicos. Ellos sólo sienten que en los últimos años sus negocios venden menos, es más difícil para sus hijos encontrar trabajo, y ya no se incrementan sus ingresos al ritmo de antes. Esto lo explota muy bien una prensa especialista, no en informar, sino en manipular.
".el no haberlo logrado, supuestamente es una muestra del "fracaso" de la izquierda. Mientras que a los gobiernos de derecha se les criticaba no haber hecho nada, a los gobiernos de izquierda se les critica no haber hecho todo."
Lo dice Correa con dolor, al contemplar cómo la obra de una década corre el peligro de ser desmontada desde el interior de la misma izquierda, ante la mirada satisfactoria de quienes fueron pertinaces enemigos de la Revolución Ciudadana.
Es un sentimiento comprensible. Es el triste precio que muchas veces debe pagar el dirigente consagrado a las causas populares.
Me viene al recuerdo el convite que José Martí hacia al veterano jefe militar independentista cubano Máximo Gómez, para reiniciar la guerra anticolonial en 1895.
Martí no lo engañaba. Solo tenía para ofrecerle, le escribía, "el placer del sacrificio y la ingratitud probable de los hombres".

Enrique Román es periodista, académico y comunicador cubano, analista de política internacional.
Fuente: Almayadeen



Última actualización 10/12/2018 15:21:36Noticias de politica

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