Noticias de politica
El Imperio a través de sus recaderos se enreda cada vez más en su propia
infamia e hipocresía lo que a pesar de su poderío lo sitúa en una posición
despreciable. Entre 1946 y 1948, algunos de sus médicos al estilo nazi, pagados
quizá por alguna transnacional farmacéutica protegida bajo su gobierno de ese
entonces, escogió a mi país Guatemala, como campo de experimentación en sus
ciudadanos más vulnerables y marginados (niños, ancianos, mujeres, enfermos
mentales, prostitutas, vagabundos, soldados, etcétera). Por supuesto, todos
provenientes de las clases bajas, realizándoles inoculaciones de enfermedades de
transmisión sexual sin su conocimiento, mucho menos autorización y en
contubernio de algunos profesionales locales.
Muchos de esos inoculados murieron sin saber los efectos de dichas
experimentaciones; otros acarrearon solos o junto a sus familias el calvario de
dichas secuelas. Para ellos, el informe de una injusticia llevada a cabo contra
ellos solo fue conocida poco más de medio siglo después. ¿Cuántas más habrá por
allí reposando o pudriéndose en archivos y cajones ennegrecidos por el tiempo y
la impunidad?
Lo que si es inocultable es que ésta es una muestra más de las graves
violaciones a los derechos humanos reconocidas por el mismo gobierno gringo a
través del propio presidente Obama cometidas en contra de sus propios ciudadanos
y de otras naciones del mundo en el transcurso del tiempo. Con la mayor
impunidad del caso matizada por la soberbia del que se cree con derecho a
hacerlas e intocable si es descubierto como en el presente caso. No obstante,
esa insolvencia es la que está llevando a ese país que una vez quiso erigirse en
el faro del mundo al precipicio de la impudicia cavado por ellos mismos. Como
dice la Biblia, el perro vuelve a su vomito.
La demanda que el estado guatemalteco ha interpuesto ante el gobierno
norteamericano, según últimas noticias, ha sido desestimada por funcionarios de
aquel, quienes en una arrogante postura han expresado: "Presentamos una moción
de sobreseimiento de la corte federal del Distrito de Columbia". Como si un
juececillo de una de sus cortes locales tuviera el poder de ejercer
jurisprudencia global con su veredicto. Como si estas violaciones similares a
las realizadas por los criminales nazis y por las cuales fueron ejecutados a
raíz de los juicios de Nüremberg, tendrían que ser conocidas solo por sus
tribunales locales gringos y desestimadas por ellos sin el consiguiente castigo
hacia los ejecutores directos y hacia sus financistas. ¡Racismo puro! ¡Desgarbo
y cinismo!
El estado de Guatemala debe llevar el caso a instancias penales internacionales
y con ello colaborar para que el estado de derecho internacional sea cumplido
por todas las naciones sin excepción alguna. Porque, precisamente por esa
permisividad es que los rufianes alrededor del mundo, especialmente los que se
esconden tras un cargo importante de sus respectivos gobiernos y trajes caros, o
tras el poderío armamentista y económico de sus respectivos países, nos han
llevado a soportar violaciones flagrantes de los derechos de ciudadanos de
diversas naciones socavando la misma democracia que dicen pregonar pero que en
la práctica la han convertido en vacua e infuncional.
De Estados Unidos, por ésta y muchas transgresiones más de lesa humanidad, no
solo debemos esperar sus obligadas disculpas sino una indemnización hacia las
víctimas directas de sus atropellos y al Estado guatemalteco. Pero no solo
indemnización debe pedir el Estado de Guatemala en representación de sus
ciudadanos directamente afectados y el grueso de su población, sino juicio a los
que aún estén vivos y hayan cometido dichos crímenes o los que se hayan
enriquecido como consecuencia de esas investigaciones. Esto, con el objetivo de
que sirva de referente a futuras sanciones para cualquiera que las lleve a cabo
alrededor del planeta.
Criminales de guerra han existido alrededor del globo. A algunos se les ha
juzgado pero otros permanecen regodeándose en la impunidad que les ofrecen sus
respectivos gobiernos, especialmente en las esferas imperiales. Y, Estados
Unidos y sus cómplices europeos y sionistas en los últimos tiempos se han
embarrado en el incumplimiento del cuadro elemental del estado de derecho. Eso
no solo fomenta el odio hacia ellos por parte de ciudadanos de otras latitudes
por la impunidad con que cometen sus correrías sino fomenta las guerras al
querer imponer su gobierno mundial soslayando las violaciones y genocidios que
cometen sus huestes soldadescas y administrativas al tratar de hacerlo. Ello, ha
agudizado el peligro de guerra hacia la humanidad entera y la anarquía que se ha
extendido inconmensurablemente por el globo con el único objetivo, que se vuelve
por ello espurio, de querer mantener un estado de acumulación desmedida y
derroche irracional que por lo mismo es insostenible ya.
Asimismo, ha insuflado un proceder peligroso que ya se ha echado a andar a
través de los secuestros de ciudadanos extranjeros en diversos puntos del
planeta llevándolos a otras latitudes para su interrogatorio en los famosos
vuelos de la muerte de donde regresan con secuelas psicológicas o ya no
regresan; las cárceles clandestinas en diferentes países auspiciadas por el
Imperio y sus secuaces y las públicas como las de Guantánamo y Abu Grahib donde
se llevaron y llevan a cabo torturas violando los preceptos más elementales del
derecho internacional. Eso sin contar los operativos de la misma naturaleza
llevados a cabo en América Latina, África y Asia en otros tiempos y en los
presentes.
Cuando veamos a los Kissinger, a los Bush, padre e hijo, a los esposos Clinton,
a los Rumsfeld, a los Netanyahu, a los Sarkozzy, a los Blair y los Gordon, a los
Aznar, a los Obama y otros muchos más que han hecho negocios a costa del
sufrimiento, las lágrimas y el asesinato de millones de personas en el mundo, en
el banquillo de los acusados por crímenes de lesa humanidad, ésta empezará a
respirar tranquila sabiendo que una nueva era ha llegado.
Mientras la injusticia y la mentira que son los padres de la barbarie sigan
prevaleciendo hoy en nuestra tierra, los pueblos, seguirán sufriendo bajo su
tiranía. Por ello, es necesario trabajar unidos por la razón. Esa que nos impele
a saber que la humanidad, la solidaridad, la verdad y la justicia son las que
tiene que predominar sobre los instintos más primitivos del ser humano que al
contemplar los inventos más novedosos creímos haber dejado atrás. Sin embargo,
el capitalismo con su forma de incitar el egoísmo y el individualismo, la guerra
y el saqueo, los exacerba cada vez más. De seguir en esta espiral permitiremos
que el ser humano retroceda a estadios ya superados miles de años atrás.
La preconización de Rosa Luxemburgo: "Socialismo o barbarie", está en plena
vigencia. De nosotros depende revertir el proceso de su exaltación.
Análisis Político y Social Nacional e Internacional de Venezuela y el Resto
del Mundo
Director: Diego Olivera
Jefe De Redacción: Miguel Guaglianone
barometrointernacional@gmail.com

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