Noticias de politica
Cuando supe del llamado apenas enviado en Oakland, California a “Ocupar las
prisiones”, me quedé boquiabierto
No es un llamado particularmente radical, pero es muy oportuno, porque las
prisiones se han vuelto una metáfora para el lado sombrío de Estados Unidos, por
así decirlo. Se han pronunciado mares de palabras sobre la libertad en el
Movimiento Okupa; ya es hora de centrar la atención en la realidad que Estados
Unidos es líder de la industria del encarcelamiento.
Durante décadas, Estados Unidos ha sido el carcelero más grande del mundo, en
gran parte debido a los efectos insidiosos de la llamada “guerra contra la
droga”, mejor descrito, según yo, como“la guerra contra los pobres”.
Y para Okupa, ahora un movimiento internacional, no faltan prisiones entre las
que elegir. Cada estado, cada distrito rural, cada aldea en Estados Unidos tiene
una prisión ––un lugar donde la Constitución no existe y donde la esclavitud
está prácticamente legalizada
Cuando la profesora de Derecho MichelIe Alexander abordó el tema, su libro /El
Nuevo Jim Crow/ se vendió como pan caliente ––100,000 ejemplares en unos pocos
meses.
Y donde hayan prisiones, hay tortura, golpizas brutales, graves humillaciones,
censura perversa, hasta asesinatos, y todo esto bajo un sistema jurídico tan
ciego como aquella estatua que levanta en alto una balanza, mientras sus ojos se
cubren con un frígido pliegue de tela.
Entonces ¿qué es lo que Okupa debe hacer?
En un principio, debe apoyar a los movimientos que llaman a la libertad del
hermano Lakota, Leonard Peltier, de los veteranos de MOVE del 8 de agosto 1978,
de los dos integrantes que quedan de “los 3 de Angola”: Herman Wallace y Albert
Woodfox, de Sundiata Acoli, de Russell 'Maroon' Shoatz y de las hermanas que han
pasado vidas enteras en infiernos de acero y ladrillos.
Pero el Movimiento Okupa debe hacer mucho más.
De la misma manera que ha cambiado su debate y su paradigma sobre temas
económicos, debe hacer girar la rueda del llamado “Sistema de Justicia Penal” en
Estados Unidos, el cual es, en realidad, un destructivo y contraproducente
despilfarro de $69 mil millones de dólares que se gasta en la represión cada
año, mejor conocido entre activistas como el Complejo Industrial Carcelario.
Esto implica más que un evento de un solo día, no importa qué tan masivo o
impresionante sea. Significa la construcción de un movimiento masivo que exige y
pelea por un cambio verdadero, y eventualmente, por la abolición de estructuras
que hacen mucho más daño social que beneficio.
Significa la abolición de las unidades del confinamiento en solitario, porque
éstas no son otra cosa que modernizadas cámaras de tortura para los pobres.
Significa la derogación de las leyes represivas que apoyan dichas estructuras.
Significa el cambio social—o no significa nada.
Entonces, comencemos. ¡Abajo el Complejo Industrial Carcelario!
©'12 Mumia Abu-Jamal
escrito 2 de febrero de 2012
Texto circulado por Fatirah
Litestar01@aol.com
Traducción Amig@s de Mumia, México

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