Noticias de politica
Por tercer año consecutivo el gobierno del presidente Ricardo Martinelli
reprimió al pueblo ngobe-buglé en su propia comarca situada en el extremo
occidente de Panamá. En 2010 cobró
2 vidas de obreros en las bananeras de Changuinola, Bocas del Toro. El fin de
semana pasado el gobierno asesinó en San Félix al trabajador ngobe, Jerónimo
Rodríguez, hirió a 50 manifestantes y detuvo a cerca de
100 manifestantes.
El país fue sacudido desde el 31 de enero por una insurrección generalizada de
los ngobe que protestaban contra un proyecto de ley en la Asamblea que
permitiría la explotación minera e hidráulica en la Comarca. El rechazo de los
desmanes del presidente y su equipo de gobierno se extendieron a casi todas las
provincias del país. Los negocios han sufrido fuertes pérdidas y la imagen del
país se ha deteriorado en el exterior. Las capas medias se sienten inseguras y
hay incertidumbre. El pueblo – el 80 por ciento de la población – sospecha que
si hoy son los ngobe, mañana las víctimas de la represión pueden ser sus propios
hijos.
El acuerdo de San Lorenzo entre el gobierno y la dirigencia de la coordinadora
ngobe buglé, alcanzado el 7 de febrero con la mediación de la Iglesia católica,
puso fin a las protestas que sacudieron al país durante casi 10 días. Sin
embargo, no eliminaron y tampoco mitigaron las causas del conflicto. Rogelio
Montezuma, fiscal de la Coordinadora de los Pueblos Indígenas, denunció que hay
más de 200 desaparecidos. Sus familiares dicen que la lucha ngobe no ha
terminado. "Ahora es que comienza" y seguirán vigilantes de que se cumpla lo
acordado.
La insurrección ngobe buglé tiene una explicación muy obvia y transparente. En
cambio, la agresividad tipo criminal del gobierno es menos obvia y con motivos
que no son tan fáciles de identificar.
Los gnobes han planteado desde hace varias décadas que no quieren que se
desarrollen explotaciones mineras en el área que en 1997 fue declarada una
comarca con sus leyes y reglamentos propios. En febrero de 2011 ante una
ofensiva gubernamental, los ngobe lograron arrancarle al gobierno un compromiso
de que enviaría a la Asamblea una ley prohibiendo la explotación minera.
Renegando su palabra, un año después el presidente Martinelli hizo que la
Asamblea de Diputados aprobara en primer debate un proyecto de ley que le
abriera las puertas a la explotación minera en la comarca.
¿Por qué el presidente Martinelli está obstinado en reprimir al pueblo ngobe
buglé?
Es una cuestión de negocios. El gobierno nacional no tiene proyecto nacional o
interés por impulsar un programa de desarrollo para el país.
En las entrañas de la comarca Ngobe Buglé está el yacimiento Cerro Colorado que
contiene la reserva de mineral cuprífero más grande de América latina.
La mina que podría producir más de 25 mil millones de dólares en un período de
70 años es propiedad de la Corporación de Desarrollo Minero Cerro Colorado (CODEMIN),
empresa del Estado panameño. La misma está autorizada por ley para hacer
concesiones a empresas privadas para explotar su riqueza mineral. Cuando la
CODEMIN fue creada en la década de 1970, el general Omar Torrijos era jefe de
gobierno, se pensó que serviría para contribuir al desarrollo del país. En
aquella época, el gobierno militar se asoció con tres multinacionales -Texasgulf,
Canadian Javelin y Rio Tinto-Zinc – antes de abandonar el proyecto cuando los
precios en el mercado mundial se desplomaron.
En la actualidad, el precio del cobre fluctúa entre los 5 y 8 mil dólares la
tonelada. Con ese precio, la inversión en Cerro Colorado se recuperaría
rápidamente. Los planes para explotar Cerro Colorado pasan por una concesión
internacional con la participación de la trasnacional canadiense, Inmet Mining
Corporation, el gobierno coreano y capitalistas nacionales.
La desesperación del presidente Martinelli y su equipo de gobierno para culminar
con éxito el negocio, ha creado en el país una situación que limita con el caos.
Su ministro de Seguridad Pública ha acabado con todos los resguardos de la
Constitución Política. Interrumpió la comunicación inalámbrica en el área sin
orden judicial. Allanó viviendas y detuvo a panameños que protestaban
llevándolos a la ciudad de Panamá.
El ministro de Seguridad admitió que los agentes de Policía portaban armas de
fuego en los operativos contra los ngobe.
Según informes de los medios de comunicación, la Policía Nacional violó el
derecho a la asistencia sanitaria, a la asistencia legal de los detenidos, el
debido proceso al no poner a disposición de las autoridades judiciales a los
detenidos en el plazo estipulado por ley y violó los principios básicos de
protección de los menores de edad y limitó la libertad de prensa.
El Partido Alternativa Popular (PAP) anunció que acusaría al jefe de la Policía
Nacional ante la Procuraduría General de la Nación por extralimitación de
funciones. Igualmente, el PAP llevará una denuncia contra el ministro de
Seguridad, J. Raúl Mulino, ante la Corte Internacional de Derechos Humanos por
crímenes de lesa humanidad.
A pesar de los engaños y los diálogos frustrados, el pueblo ngobe-buglé se ha
mantenido firme en su posición de no permitir que las empresas cupríferas
extranjeras en combinación con los rentistas panameños destruyan sus
comunidades. El plan de las multinacionales es explotar Cerro Colorado
utilizando tecnologías de cielo abierto, mucho más económicas, pero también
insostenibles. La población ngobe tendría que abandonar sus tierras y migrar
hacia las ciudades.
Aún no es claro quienes serían los socios panameños de los canadienses y del
gobierno coreano en la empresa cuprífera de Cerro Colorado. Se supone que el
presidente Martinelli estaría a la cabeza del grupo empresarial local. En la
actualidad, la Inmet canadiense y el gobierno coreano están a punto de iniciar
la extracción de cobre en la mina de Petaquilla, en el distrito de Donoso,
provincia de Colón.
Según el economista panameño, William Hughes, "aún cuando el gobierno del
presidente Martinelli dice no estar interesado en explotar Cerro Colorado, la
empresa canadiense Corriente Resources hace trabajos en el sitio con
conocimiento del gobierno". Todo indica que los empleados de la minera
canadiense en la Comarca Ngobe Buglá realizan su labor en forma ilegal. Sin
embargo, son ignorados por las autoridades. Hughes agrega que "Corriente
Resources fue adquirida por empresas estatales chinas, la Tongling Nonferrous
Metals Group Holdings Co. Ltd. y la China Railway Construction Corp. Ltd."
Otra fuente de conflicto son las empresas que tienen proyectos de generación de
energía hidráulica en la Comarca Ngobe-Buglé. Familiares de altos funcionarios
del gobierno tienen intereses en estas empresas.
Las represas que se construyen en la actualidad y las otras que aún están en la
etapa de diseño, exportarán energía por la red mesoamericana hacia el mercado de
EEUU.
Panamá, 9 de febrero de 2012.
- Marco A. Gandásegui, hijo, es docente de la Universidad de Panamá e
investigador asociado del Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) Justo
Arosemena.
http://marcoagandasegui11.blogspot.com

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